jueves, 23 de marzo de 2017

Rescatar al visón europeo.

La organización conservacionista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) lanza una campaña para salvar al carnívoro más amenazado de Europa
La población del pequeño mamífero en España no llega a los 500 ejemplares.




El visón europeo (Mustela lutreola) no suele ocupar titulares como el lince o el lobo pero también está en la cuerda floja: el mustélido es el carnívoro más amenazado del continente europeo y está en “peligro crítico de extinción”, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), principalmente por la presencia de su homónimo americano (Neovison vison). La organización conservacionista Fondo Mundial para la Naturaleza España (WWF) ha querido poner el foco en la delicada tesitura en que se halla el visón europeo y ha lanzado una campaña para salvar a este pequeño mamífero semiacuático.



El área de distribución del mustélido se ha reducido un 90% en los dos últimos siglos
Queremos dar a conocer la especie, que se ponga en valor, y que se convierta en una prioridad política a nivel de conservación”, explica a EcoAvant.com la portavoz del programa de especies protegidas de WWF España, Laura Moreno. “La campaña está teniendo una muy buena acogida y respuesta: en poco más de una semana ya hemos recogido cerca de 15.000 firmas. Y también ha alcanzado el nivel político de la mano de EQUO que ha presentado la misma propuesta en el Congreso”, añade.
El visón europeo habita principalmente en los cursos fluviales medios y bajos en los que hay una densa cobertura vegetal y buena calidad del agua, por lo que actúa como buen indicador de la calidad de los sistemas acuáticos, y se alimenta de micromamíferos (ratas de agua, ratones y topillos), aves, anfibios, peces, cangrejos e insectos.
Este mustélido habitó en casi todo el continente europeo hasta el siglo XVIII, cuando empezó a desaparecer, con una caída más acentuada en los siglos XIX y XX: su área de distribución se ha reducido un 90% con respecto a la original en los últimos dos siglos. Actualmente, sólo resisten poblaciones fragmentadas y en descenso en el delta del Danubio (entre Rumania y Ucrania), en algunas zonas de Rusia y en una pequeña área del suroeste de Francia y norte de España, según la UICN.



Las otras víctimas del muro de Trump.
La barrera que pretende completar el presidente estadounidense a lo largo de la frontera con México supone una amenaza para la fauna y la flora.


Las decenas de miles de inmigrantes que huyen de la pobreza en México y el conjunto de Centroamérica no serán los únicos perjudicados si el presidente estadounidense Donald Trump logra sacar adelante su proyecto de completar el muro que prometió construir a lo largo de la frontera sur de su país. La infranqueable barrera física entre ambos estados vecinos podría condenar a la muerte a miles de ejemplares de la fauna salvaje, e incluso llevar a alguna especie a la extinción.
En concreto, más de un centenar (concretamente 111) de animales considerados en peligro y amparados por la Ley de Especies Amenazadas que habitan en los estados fronterizos de California y Arizona verían su subsistencia gravemente comprometida de construirse la inmensa valla prometida por el presidente durante la campaña electoral, según el recuento realizado por técnicos del Departamento de Pesca y Vida Salvaje estadounidense.
La lista incluye el puma, el jaguar, el correcaminos y hasta el ave nacional del país
Así, por ejemplo, después de escapar una y mil veces del acecho del coyote en los dibujos animados, el popular correcaminos (Geococcyx californianus) vería terminar bruscamente sus veloces galopadas frente a los barrotes de acero u hormigón clavados en el suelo del desierto donde habita. También el oso pardo, el puma, el jaguar –casi desaparecido al norte de la frontera– o el ocelote –un felino del que apenas quedan 50 ejemplares en el sur de Texas– verían peligrosamente fragmentados sus hábitats, lo que les dificultaría la obtención de alimento y agua y, lo que es peor todavía, impediría el imprescindible intercambio genético que necesitan las poblaciones, especialmente las menguadas, para protegerse de la propagación de enfermedades. Según algunos expertos, la medida afectaría incluso al águila calva (Haliaeetus leucocephalus), el ave nacional de Estados Unidos, que aparece en el escudo del país.
Y para algunas especies resultaría especialmente dramática: es el caso del lobo gris mexicano, del que se estima que quedan solamente unos 100 ejemplares al norte de la frontera y apenas 35 al sur de la misma. Los borregos cimarrones (Ovis canadensis) serían otros de los grandes afectados: "tienen gran presencia a ambos lados y dependen de la libertad de movimientos para mantener su diversidad genética y para recolonizar los lugares donde han sufrido extinciones locales”, explica Clinton Epps, especialista en ecología del departamento de Pesca y Vida Salvaje de la Universidad de Oregón. También el pequeño y escaso mochuelo caburé o caburé chico (Glaucidium brasilianum) –que caza de día– podría desaparecer de la faz de la Tierra por culpa del proyecto de Trump. Algunos de estos animales llevan millones de años transitando libremente por unos territorios que ahora podrían quedar separados.



Día mundial del agua.
Ni residual ni fecal: es agua
La ONU y otros expertos insisten en el reciclaje de las aguas usadas, un proceso que puede repetirse continuamente, como medio para aliviar la presión sobre los recursos hídricos del planeta



Hace más de dos milenios, las fuentes de la ciudad de Roma tenían agua fresca, que llegaba a la ciudad gracias a una extensa red acueductos. Los antiguos romanos bebían, se bañaban, hacían sus necesidades... y tenían también solucionado el problema de deshacerse de todas esas aguas sucias. La Cloaca Máxima, una de las redes de alcantarillado más antiguas del mundo, recogía los desechos y los expulsaba al río Tíber. Antes incluso de convertirse en un imperio, Roma ya había abordado el problema del saneamiento: las aguas residuales hay que tirarlas lejos.

Y, tristemente, más de 2.000 años después, aún hay grandes urbes en todo el mundo que acogen a muchas más personas que la antigua metrópoli romana y carecen de sistemas de colectores. Uno de cada tres habitantes de la Tierra sigue sin acceso a saneamiento adecuado. Y, por desgracia, 20 siglos después de aquel modélico sistema de acueductos, 12 de cada 100 personas carecen de acceso a agua potable. Y curiosamente, más de 2.000 años despúes el enfoque de los romanos sigue siendo el predominante en muchos lugares del mundo: hay que deshacerse de lo usado cuanto antes. Con suerte, y como mucho, tratarlo para que no contamine demasiado. Y aun así el 90% de las aguas residuales fluyen sin tratar en el medioambiente. Y ensucian. Y, además, se pierden.



Los niños serán las grandes ‘victimas’ de la falta de agua.


Los niños serán las grandes ‘victimas’ de la falta de agua "El agua es esencial. Sin ella, nada puede crecer. Pero en todo el mundo, millones de niños carecen de acceso a agua potable. Esto pone en riesgo sus vidas, debilita su salud y pone en peligro su futuro. Si no actuamos todos ahora, esta crisis seguirá aumentando", ha defendido el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake.





Unos 600 millones de niños en todo el mundo, es decir, uno de cada cuatro, vivirán en zonas con recursos de agua extremadamente limitados para el año 2040, ha alertado este miércoles el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) con motivo del Día Mundial del Agua."El agua es esencial. Sin ella, nada puede crecer. Pero en todo el mundo, millones de niños carecen de acceso a agua potable. Esto pone en riesgo sus vidas, debilita su salud y pone en peligro su futuro. Si no actuamos todos ahora, esta crisis seguirá aumentando", ha defendido el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake.
Según ha destacado la agencia de la ONU, cuanto más pobre y vulnerable sea un niño, más impacto sufrirá por el aumento de la escasez de agua, sobre todo porque millones de niños viven ya en zonas con un acceso limitado a agua potable y saneamiento.A ello se suma también el aumento de la población, con el consiguiente mayor consumo y demanda, y los conflictos, que dificultan el acceso de los niños a agua potable. Como consecuencia de todo ello, según UNICEF, los niños se ven obligados a consumir agua contaminada, exponiéndose a enfermedades potencialmente mortales como el cólera y la diarrea.


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